Producir un texto requiere cierta habilidad. Incluso cuando
ha salido de la mano de un profesional de la lengua, sea es
critor, traductor o profesor, es necesaria la corrección, ya que
nadie lo sabe todo y todo el mundo se equivoca. Cuando
se ha escrito un texto y los ojos ya han pasado por él varias
veces, no se detectan los errores; son necesarios ojos frescos
y, además, entrenados.
Podéis leerla aquí: