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Hoy escribo el artículo que nunca quise escribir, porque hay personas que deberían ser eternas y una de ellas es José Martínez de Sousa, o Pepe, como a él le gustaba que le llamasen.
Para quienes vivimos entre dudas ortográficas, debates de estilo y litros de café junto al diccionario abierto, su nombre es sinónimo de seguridad. De respuestas claras y fundamentadas. De un saber fruto de una vida entera lidiando con textos.
Martínez de Sousa fue cualquier cosa menos un erudito de esos que miran a los lingüistas de a pie desde una torre de marfil; más bien al contrario, fue un artesano del texto. Aprendió el oficio desde abajo, en los talleres de imprenta, y desde allí tejió una obra monumental que hoy es imprescindible en la práctica diaria de los correctores, editores, traductores y comunicadores.
Vaya por delante que soy consciente de que me dejo algunos títulos fundamentales, pero este artículo no puede ser infinito como sí lo es mi admiración por Pepe. Por ese motivo, destaco solo los siguientes:
- 📘 Manual de estilo de la lengua española (MELE): guía de estilo que nos ayuda a escribir con claridad y criterio.
- 📗 Ortografía y ortotipografía del español actual (OOTEA): reglas y fundamentos para que cada carácter cuente y cada signo tenga su razón de ser.
- 📙 Diccionario de usos y dudas del español actual (DUDEA): ese compendio que nos salva cuando el lenguaje nos pone a prueba.
- 📕 Diccionario de bibliología y ciencias afines: para entender los entresijos del libro.
Lo que nos deja
Sousa fue firme defensor del criterio propio frente a la arbitrariedad y la simplificación. Siempre dijo que prefería una norma discutible a la falta de norma, porque esto es lo que permite que el trabajo de los lingüistas sea profesional y riguroso.
Sus respuestas no nacían de dogmas, sino de la experiencia real, de observar cómo funciona un texto cuando los ojos del lector se posan sobre él. Así, sus libros son mucho más que manuales: son un puerto seguro al que los profesionales de la lengua acudimos para encontrar el camino cuando otras referencias nos dejan en vía muerta.
Un legado humano
Aunque, como corrector, destacar su obra es algo natural, con Pepe se da la circunstancia de que tan importante como la figura fue la persona. Era alguien amable, de trato fácil, cercano y, sobre todo, un hombre divertidísimo en las distancias cortas, con un gran sentido del humor y ese toque de rebeldía que le permitió redefinir las normas más de una vez.
Hoy, cuando abro el MELE o consulto el DUDEA, no solo veo reglas: veo el eco de alguien que nos enseñó a pensar con rigor, a decidir con sentido común y, sobre todo, a amar la lengua con pasión.
Gracias, José Martínez de Sousa. Gracias, Pepe. Tus libros seguirán siendo estrella polar para los lingüistas durante mucho tiempo, no me cabe ninguna duda. Con todo, quienes te conocimos en vida te seguiremos profesando admiración hasta el final, no solo como lingüista, sino también —y ante todo— como el extraordinario ser humano que fuiste.
