Regalos de última hora para correctores de textos

Foto: cottonbro studio (Pexels)

Es cinco de enero. Si te ha pillado el toro, no te juzgo: vas tarde, sí, pero aún puedes hacerlo bien. Mucho mejor, desde luego, que alguien que entrega un texto sin revisar y confía solo en la suerte.

Además, hay un pequeño detalle importante: vas a regalar a un corrector o correctora de textos. Alguien que adora leer, trabaja con palabras y detecta incoherencias a la velocidad del rayo. Así que conviene afinar un poco.

Vamos por partes.

🎁 Una suscripción a un diccionario

Este es uno de esos regalos que destacan por su discreción, pero nos hacen sentir apreciados. Una suscripción conlleva acceso actualizado, búsquedas rápidas y soluciones inmediatas a dudas reales del día a día. Es regalar una herramienta viva, no un objeto bonito que se queda en la estantería.

El diccionario en papel sigue teniendo su encanto, claro que sí, pero la suscripción es la que, salvo excepciones puntuales, suele acompañar al corrector en el día a día. Y eso, en este oficio, se agradece de verdad.

🎁 Un libro

Conviene dejarlo claro desde el principio: a los correctores nos encanta leer. Mucho. Otra cosa es que leamos como el resto del mundo. Leeremos con lápiz, con pósits o con la ceja arqueada, pero disfrutamos igual.

Regalar un libro es una buena idea si conoces un poco los gustos del destinatario. Y si no, tampoco pasa nada: siempre habrá algo interesante (aunque, por si las moscas, no te olvides de incluir el tique regalo).

🎁 Una buena lámpara

No es el regalo más vistoso, pero sí uno bastante bien pensado. Leer y corregir exige buena luz, y una lámpara decente reduce el cansancio visual, los dolores de cabeza y el mal humor acumulado al final del día.

🎁 Una libreta bonita

Las libretas funcionan siempre. Sirven para anotar dudas, ideas, referencias… y también para escribir esos pensamientos que necesitamos dejar por escrito y que quizá nunca se digan en voz alta, pero deben volcarse en algún sitio para mantener la cordura.

🎁 Pósits (y material de papelería de calidad en general)

El corrector vive rodeado de señales: marcar, advertir, recordar… Los pósits no son solo papelería: son infraestructura básica. Y si los acompañas de un buen juego de bolígrafos, de estos que se deslizan por el papel como la seda, mucho mejor.

🎁 Una silla cómoda

Aquí ya hablamos de nivel profesional. Una buena silla es un regalo que se agradece todos los días, porque protege la espalda, la concentración y la paciencia. No suele ser un regalo asequible y seguramente requiera de la opinión de quien va a recibirla, pero trabajar a gusto no tiene precio.

🎁 Formación especializada

Regalar cursos, talleres o jornadas profesionales es algo que los profesionales de la corrección solemos agradecer mucho, sobre todo cuando las inscripciones corren de nuestra cuenta y debemos darles unas cuantas vueltas antes de hacer el desembolso. Eso sí, apuesta siempre por formación que trate la corrección como lo que es: un oficio complejo que se aprende y se afina con el tiempo.

🎁 Una taza (sí, pero bien)

Las tazas nos gustan, por lo general. Llenarlas de café, infusiones o chocolate ya es más personal. Eso sí, como correctores, solemos poner una condición muy sencilla a nuestras tazas: que no contengan erratas (ni comas criminales). Si el mensaje es irónico, certero y está bien escrito, esa taza entra directamente en rotación diaria. Si tiene una falta… seguramente pase pronto a mejor vida.

🚫 Cosas que conviene no regalar a un corrector

Manuales de ortografía básica

No es ofensivo (o sí, para qué engañarnos), pero sí completamente innecesario. Si el corrector se dedica a esto, lo que venga a decir ese manual ya lo sabe.

Un libro mal editado

Un libro con erratas repartidas por las páginas, falta de criterio a la hora de usar las comillas, cursivas aleatorias o una legibilidad cuestionable no es un regalo: es un reto personal no solicitado. El corrector lo leerá, seguramente, pero no como tú esperas. Y sufrirá en silencio, porque aún no se ha inventado el Hemoal para la vista.

Una agenda motivacional

Con frases como:

  • Confía en ti
  • Todo es posible
  • Sonríe, es lunes

El corrector no necesita motivación abstracta. Necesita textos claros, plazos realistas, respeto por su trabajo y autores que no entreguen manuscritos escaneados en PDF.

❌El amigo invisible: «te mando un texto para que le eches un ojo»

Este es especialmente delicado porque no es un regalo. O, desde luego, no lo es para quien corrige. Es trabajo. Y encima sin envoltorio.

Además, suele venir de esa persona que casi nunca da señales de vida, salvo que necesite algo (de ahí lo de «amigo invisible»). Si va acompañado de «es un momentito», el daño ya es irreversible.

Los correctores no pedimos objetos extravagantes ni gestos grandilocuentes: durante todo el año pedimos criterio, respeto y un mínimo de conciencia profesional. Si en estas fechas nos llega un regalo, estupendo; eso sí, asegúrate de que no nos obliga a corregirlo mentalmente.

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