«Vuelta» relativa

Imagen: SHVETS Production (Pexels)

No sé cómo será en vuestro caso, pero yo no tengo estos días mucha sensación de «vuelta al cole» porque volver, lo que se dice volver, ya volví a finales de julio.

Mientras siguen apareciendo stories de Instagram de pies en alto, cócteles con sombrillitas y olas, algunos llevamos ya semanas revisando textos entre ventiladores, macros caprichosas y cafés con hielo que se derrite antes de que podamos enviar el correo de entrega.

Por eso, siento cierta ternura cuando veo el entusiasmo con el que algunos hablan de «la vuelta». Septiembre se presenta como una especie de renacer laboral, pero para quienes no hemos parado en agosto, suena más bien a la segunda vuelta de un partido.

Aun así, hay algo simbólico en este final de mes; un aire de «vamos a poner orden», aunque no hayamos parado del todo. Una excusa —o una razón— para recolocarnos, reajustar rutinas y revisar herramientas. En este sentido, quienes no hemos desconectado justo ahora sí podemos permitirnos estrenar septiembre con intención, además de con la idea de que estamos a tiempo de mejorar cómo trabajamos.

Algunas decisiones simbólicas (pero prácticas) para esta «segunda vuelta» del año:

  • Reducir el número de tareas abiertas a la vez.
    Si en agosto sobrevivimos sin tanta multitarea, ¿por qué no mantener el hábito un poco más?
  • Reservar bloques de trabajo sin distracciones.
    Septiembre trae muchos correos de esos de «¿puedes mirar esto rapidito?», así que conviene blindar franjas de concentración real.
  • Actualizar la respuesta automática para nuevos encargos.
    Esa respuesta automática que salta fuera de nuestro horario laboral debe ser breve, clara y amable, pero con límites, para no empezar el curso a trompicones.
  • Revisar lo que quedó pendiente.
    El informe que aún espera, el glosario inacabado o el presupuesto sin respuesta, entre otros. Es mejor cerrar todo lo posible antes de que empiecen las urgencias de otoño.
  • Soltar lo que ya no funciona.
    Por ejemplo, macros que ya ni recordamos, carpetas inservibles o procesos innecesarios.

Pese a que en mi caso no tenga que volver ahora de ningún sitio, sí me estoy reubicando. Aunque aún tenga que revisar ese dichoso informe para el que me dieron un plazo largo y ha acabado sobreviviendo al verano, también queda tiempo para empezar septiembre con algo de estructura y criterio.

Publicaciones Similares