Agosto como laboratorio: corregir menos, revisar(se) más

Imagen: Matheus Bertelli (Pexels)

En agosto, mientras media humanidad desconecta, algunos nos quedamos al pie del cañón. Por supuesto, me encantaría sumarme a quienes se marchan en estas fechas (aunque a mí ya me tocase en julio), pero este mes suele traer consigo oportunidades que no está de más aprovechar.

Este año, aunque recibo encargos de forma constante, el volumen de trabajo no está siendo excesivo. El número de correos es menor, igual que la urgencia de su respuesta, y los textos que llegan suelen hacerlo sin esa prisa contagiosa que caracteriza el resto del año. Ahí es donde encuentro el momento perfecto para otro tipo de tareas, esas a las que cuesta encontrar hueco en la agenda.

Me refiero a ese laboratorio personal que todo corrector necesita:
? probar herramientas nuevas;
? ajustar el flujo de trabajo;
? experimentar con macros;
? dar una vuelta a las plantillas (como las de presupuestos o facturas);
? reorganizar la estructura de carpetas;
? actualizar la firma del correo.

Sí, suena poco glamuroso, pero es fundamental. Al fin y al cabo, el tiempo que invierta ahora en revisar cómo trabajo me ahorrará muchas horas cuando vuelva el aluvión de septiembre.

Este año, por ejemplo, he decidido repasar todas las macros que tengo en Word. Algunas ya no me sirven, a otras no les había cogido el tranquillo del todo y he descubierto una nueva que me va a ahorrar unos preciosos minutos en cada tarea. También he perfeccionado mi hoja de control de encargos: ahora tiene menos columnas, pero más claridad. Además, he creado una respuesta automática para esos correos que me llegan a deshoras con un tono más amable y claro.

Otra cosa que me gusta hacer en agosto es probar programas o atajos que me han recomendado colegas. Este año estoy trasteando AutoHotkey. ¿Lo usaré luego? Ya veremos, pero ahora es cuando puedo jugar sin miedo a romper nada.

Lo más importante es que este tipo de tareas, aunque no suponen un beneficio económico inmediato, son una inversión de futuro: septiembre está a la vuelta de la esquina y yo prefiero que me pille con el motor revisado.

Así pues, aunque sigo activo en agosto, no solo estoy sacando adelante mis tareas habituales; también estoy invirtiendo tiempo en trabajar mejor. Y eso, desde mi mesa, también es avanzar.

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